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El 10 de junio de 1926, a las cinco y algunos minutos de la tarde, Antoni Gaudí moría en una habitación del Hospital de la Santa Creu de Barcelona, a los setenta y tres años, tras recibir la misa de los moribundos oficiada por Gil Parés. Entre los presentes estaba uno de sus colaboradores más estrechos, Domènec Sugranyes i Gras, quien tomaría el relevo al frente de las obras de la Sagrada Família y llevaría la influencia del maestro hasta un rincón improbable: el primer refugio excursionista de La Mussara, el pueblo abandonado por excelencia del Baix Camp. Esta semana, la ruta nos lleva hasta el despoblado para rastrear ese vínculo inesperado entre las piedras del Baix Camp y el genio de la arquitectura.
Instucciones de la ruta
El punto de inicio es el pueblo de Vilaplana, concretamente, el Aparcamiento de la Planeta, desde el que nos dirigiremos a la Font de les Creus con el objetivo de tomar el Camí de Les Campanilles hasta La Mussara. El sendero nos descubre el Xalet o refugio de Les Airasses, el protagonista del recorrido. Tras recuperar el aliento en el refugio excursionista actual, emprendemos el descenso por el Camí de Les Tosques. Dadas las precipitaciones de los últimos meses, vale la pena visitar Les Tosques, las piscinas naturales que dan nombre a este lugar, antes de volver a Vilaplana.
Dificultad de la ruta
Lo que a unos resulta fácil a otros parece difícil: he aquí el galimatías del senderismo. Por suerte, existen escalas de graduación que establecen la dureza de un recorrido a partir de factores observables. El Método SENDIF, creado por la Taula de Camins de l’Alt Pirineu i Aran, sostiene que la dificultad de un itinerario de senderismo depende, por una parte, del esfuerzo físico que este supone y, por otra parte, de los obstáculos que presenta el camino.
Desde el punto de vista de la dificultad física, se trata de una ruta circular exigente a juzgar por sus 9,13 kilómetros de distancia y 622 metros de desnivel positivo. El perfil de elevación es piramidal; dicho de otro modo, la ida representa un ascenso ininterrumpido que concluye en La Mussara, cuando empieza el descenso hasta el punto de inicio –de ahí que sea aconsejable tomar un descanso en el refugio–. Por la orografía y su inclinación, es recomendable el uso de bastones a fin de repartir el esfuerzo físico y reducir el impacto en las articulaciones.
En cuanto a la complejidad técnica, formada por aquellos condicionantes que dificultan la marcha, en esta ruta hemos de lidiar con pendientes pronunciadas, superar una trepada tan fácil como breve en el camino de ida y cruzar el río de Les Tosques. Así las cosas, completar la ruta nos tomará 3 horas y 44 minutos de marcha, que serán 4 horas y 40 minutos si consideramos tomar algún descanso. La previsión se ha calculado tomando como valor de referencia una velocidad de ascenso de 400 metros por hora.
La Mussara de Gaudí
Inaugurado el 14 de noviembre de 1926, el refugio o xalet de Les Airasses obedece al diseño de Domènec Sugranyes, el arquitecto reusense y colaborador de Antoni Gaudí: he aquí el lazo que une La Mussara y el genio de la arquitectura. La financiación corrió a cargo de Ciriac Bonet, el empresario textil que impulsó de igual forma el refugio de Siurana y donó el inmueble al Centre Excursionista de Catalunya (CEC), entidad deportiva de la que era miembro, con la condición de que su identidad se mantuviera en secreto; sin embargo, acabó trascendiendo.
Es difícil ignorar la situación del refugio, pues está al final del Camí del Calvari, el sendero que lo une con la plaça –el espacio formado por la bassa, la iglesia de Sant Salvador y las casas aledañas–. Su degradación genera un malentendido curioso: podríamos confundir la puerta de entrada con una ventana y las ventanas con puertas. Al inmueble se accedía tras subir unas escaleras de piedra y abrir una puerta que daba al camino. Así las cosas, cuando hoy entramos en el inmueble, lo hacemos por las ventanas del xalet, en concreto, por las del dormitorio, uno de los dos habitáculos, junto con el comedor. El diseño de Sugranyes, además, incluía una cisterna que bebía del agua de la lluvia, una característica fundamental a tenor de la escasez de agua que sufría el término municipal de La Mussara.
A pocos meses de que se cumpla el centenario del Xalet de Les Airasses, cabe preguntarse si los últimos mussarencs sabían que el edificio seguía el diseño de un discípulo de Gaudí. Al pintor Francesc Galofré Suris no debió gustarle demasiado, pues según Anton Agustench, natural de La Mussara, decidió omitirlo en una de sus obras.
El refugio excursionista actual.
