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Si algún día me pierdo, me encontrarán el la librería Argosy de Nueva York. Louis Cohen, abrió la librería en 1925 en un tramo de la Cuarta Avenida conocido como Book Row. Cohen, visionario, fue lo suficientemente astuto como para asegurar la longevidad de la tienda comprando el edificio de seis plantas en la calle 59 Este. El valor inmobiliario de este edificio de época es superior a los 10 millones de dólares. Gracias a esta inversión sus hijas —Judith, de 90 años, Naomi Hample, de 88, y Adina Cohen, de 84— aún dirigen Argosy, que ya es la librería independiente más antigua de la ciudad, en una ciudad que pierde librerías a diario. Las hermanas rechazan sistemáticamente todas las ofertas para comprar el edificio, que está rodeado de rascacielos en una de las zonas más caras de la ciudad. «En esencia, estamos pagando por el privilegio de trabajar aquí». Las hermanas siguen recorriendo la ciudad en taxi para comprar libros, a veces varias veces al día. De vuelta en la tienda, colocan los libros sobre una amplia mesa verde en medio de la zona principal de ojeada de la primera planta, tal como les enseñó su padre. Evalúan, catalogan y colocan sus hallazgos en los estantes, mientras atienden a los clientes. Libros antiguos, rarezas excepcionales, primera ediciones, pero también libros actuales y mucha segunda mano. El cielo, existe.