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Redactora de Tarragona
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La Comisión Europea exige a los pescadores del Mediterráneo, tanto a los del arrastre como a los del cerco, que pesen y notifiquen todas las especies capturadas durante la jornada laboral antes de llegar a puerto. De no ser así, los pescadores no solo se enfrentarán a sanciones importantes, sino que podrían verse obligados a devolver las ayudas recibidas con anterioridad. Se trata de una nueva medida impuesta desde Bruselas contra un colectivo que asegura estar harto de la estricta burocracia a la que están sometidos.
La nueva normativa ya se publicó hace días en el Boletín Oficial del Estado y debería haberse hecho efectiva a partir de ayer. Sin embargo, el Estado español ha pedido hace unas horas a la Comisión Europea paralizar la medida hasta resolver algunas dudas al respecto.
Hasta ahora, las embarcaciones estaban obligadas a pesar solo aquellas especies que se habían pescado más de 50 kilos. El resto no hacía falta. Es el caso de la merluza, el jurel -sorell, en catalán- o la maira. La ley permitía un margen de error del 10%.
Pero ahora la normativa se endurece y obliga a los pescadores a declarar absolutamente todas las especies, independientemente del número de capturas.
El colectivo se opone frontalmente a la propuesta y argumentan que, para empezar, las básculas que llevan las embarcaciones no están preparadas para pesar género con el movimiento normal de la embarcación. Además, esta medida representa mucho más trabajo para el patrón que, al final, es quien tiene la responsabilidad.
La presión contra los pescadores aumenta. "Es muy fácil equivocarnos con el peso, teniendo en cuenta las circunstancias. Una cosa es tener que pesar dos o tres especies, y la otra es tener que repetir la operación con 20 o 30 especie. Es una normativa que no tienen ningún tipo de sentido ni de beneficio para nadie", dice Xavier Domènech, secretario de la Federació Territorial de Confraries de Pescadors de Tarragona, quien añade que "Bruselas impone la medida pensando en el Atlántico, donde hay embarcaciones que están navegando y pescando durante días y días. Nosotros vamos a pescar a media hora de la costa",.
Los pescadores temen las consecuencias de equivocarse de kilos, ya que si no afinan con el peso se enfrentan a sanciones importantes. O lo que es peor: si no cumplen con la normativa están obligados a devolver las ayudas que han recibido en los últimos años.
La nueva ley dice que el pescado tiene que ser pesado antes de entrar a puerto. "Pesar todas las especies nos llevará mucho rato y obligará al patrón a dejar sus quehaceres y el control de la embarcación para cumplir con la medida", explica Domènech, quien define la propuesta como "inaplicable".
El colectivo está harto de la estricta y compleja burocracia administrativa a la que Europa les somete. "Nos hacen comunicar cada paso que damos. Nos persiguen y nos controlan. Parece que seamos delincuentes y lo único que queremos es trabajar con tranquilidad", dice Antonio, un pescador, muy indignado.
Por su parte, el presidente de la Confraria de Pescadors de Tarragona, Esteve Ortiz, asegura que esta medida "es una traba administrativa más, que no tiene ningún otro objetivo que apretar la soga al cuello y acabar ahogando al colectivo". Ortiz lo tiene claro: "Quieren que vayamos plegando poco a poco. Y si no lo consiguen de una manera, probarán de otra".
El caballaje
Y eso no es todo. A parte de la nueva medida y de los pocos días de pesca que pueden salir a faenar los pescadores (143 al año), ahora Europa exige a las embarcaciones regularizar el caballaje.
Y es que, históricamente, los motores llevaban más caballos de lo declarado legalmente. Era una práctica habitual y aceptada por todo el sector en general.
La cosa ha cambiado y Bruselas exige regularizar los motores como medida para controlar el esfuerzo pesquero. Eso implicaría una inversión muy importante para los pescadores ya que, en algunos casos, se verían obligados a cambiar todo el motor. "En mi caso, me costaría más dinero sustituir el motor que lo que vale la embarcación. Es una locura", explica un armador, quien prefiere no dar a conocer su nombre.
El colectivo asegura que hay países, como Francia, que no tienen limitación de caballaje y defiende que la reducción de los días ya es suficiente para garantizar el esfuerzo pesquero.
Incertidumbre
A todo ello hay que sumarle que los pescadores todavía no saben cuántos días podrán salir a faenar este año. Según el acuerdo al que llegaron en diciembre los ministros de la UE, las embarcaciones del arrastre podrán pescar una media de 143 días al año. Pero el documento no concreta si los días asignados finalmente dependerán del tamaño de la embarcación, de las medidas compensatorias o de ambas cosas. La incertidumbre tiene muy preocupado al sector.
Pasa lo mismo con las barcas que van a la gamba. "Todavía no sabemos cuántos kilos podremos pescar por embarcación, cosa que no nos permite poder planificarnos y organizarnos el año", añade Xavier Domènech, secretario de la Federació Territorial de Confraries de Pescadors de Tarragona.