Categoría
Economía
Antetítulo
Política
Título
La UE firma este fin de semana el acuerdo del Mercosur tras 25 años de negociaciones y la oposición del sector agrario
Subtítulo
Los 27 pueden aplicar provisionalmente el acuerdo sin el visto bueno del Parlamento Europeo, pero el ejecutivo comunitario está buscando “las mayorías necesarias” para que la Eurocámara también valide la aplicación provisional del pacto
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ACN

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La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen
La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen
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La Unión Europea firma este fin de semana el acuerdo del Mercosur tras un cuarto de siglo de negociaciones y con la oposición del sector agrario. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, viaja a Paraguay para firmar el sábado el pacto comercial con Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Los 27 pueden aplicar provisionalmente el acuerdo sin el visto bueno del Parlamento Europeo, pero el ejecutivo comunitario está buscando “las mayorías necesarias” para que la Eurocámara también valide la aplicación provisional del Mercosur. Fuentes parlamentarias calculan que debería someterse al pleno de abril o de mayo, aunque Bruselas puede esquivar la cámara si se complica la votación de un acuerdo que genera rechazo entre el sector agrícola catalán.

Cataluña lidera las ventas a los países del Mercosur con el 27% del total de las exportaciones de España a la región y el 35% del número de empresas exportadoras, según un informe elaborado por Acció en 2024. La agencia catalana cree que el acuerdo puede beneficiar precisamente a los sectores que más exportan al Mercosur: los componentes de automoción, la maquinaria y los productos químicos y farmacéuticos.

Por el contrario, Acció advierte de que la entrada en vigor del acuerdo del Mercosur puede abaratar las importaciones de productos agrícolas y cárnicos procedentes de Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay, con el consiguiente aumento de la competencia para estos sectores. Acció ve riesgos sobre todo para la comercialización de productos catalanes como el arroz, el vino, la carne de cerdo o el aceite de oliva.

¿Qué es el acuerdo del Mercosur?

El acuerdo del Mercosur es un pacto de libre comercio entre la Unión Europea y cuatro países de América Latina: Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. El 28 de junio de 1999 se iniciaron las negociaciones, pero se retomaron en 2010 tras un periodo de parálisis y no cobraron verdadero impulso hasta 2016. En 2019 se cerró un primer acuerdo y finalmente, el 6 de diciembre de 2024, la UE y el Mercosur alcanzaron un acuerdo político. El visto bueno final se ha alargado durante más de un año por las reticencias del sector agrario y de algunos países, especialmente Francia, Italia y Polonia.

Este pacto comercial supondrá la eliminación gradual de los aranceles sobre el 91% de las exportaciones de la UE al Mercosur y el 92% de las exportaciones del Mercosur a la UE. Bruselas defiende que el acuerdo beneficiará a sectores europeos como la automoción, la maquinaria, la industria farmacéutica, el textil o el del vino, algunos de los cuales exportan a países de Sudamérica con aranceles de hasta el 35%. Para el Mercosur, facilitará la entrada en el bloque europeo de productos como la carne, el azúcar, el arroz o la soja.

Por otra parte, el acuerdo prevé “facilitar el comercio en el sector servicios”, “abrir la contratación pública” y “mejorar el acceso a materias primas esenciales para la economía de la UE reduciendo o eliminando tasas de exportación” y restricciones a la exportación.

El acuerdo del Mercosur cubre dos mercados que juntos suman más de 700 millones de personas y que, según datos del ejecutivo comunitario, generan más de 65.000 millones de euros en exportaciones anuales. El ejecutivo de Ursula von der Leyen defiende que más de 60.000 empresas de la UE se ahorrarán aranceles por un total de 4.000 millones de euros anuales, en un contexto de incertidumbre por la guerra comercial marcada por la deriva proteccionista de los Estados Unidos de Donald Trump.

La Comisión Europea insiste en que todos los productos importados deben cumplir los estándares europeos de seguridad alimentaria. Los requisitos sanitarios y fitosanitarios de importación de la UE deben ser certificados por las autoridades extranjeras en la exportación a la UE y verificados en la entrada por los funcionarios de los Estados miembros. El acuerdo del Mercosur también incluye algunas condiciones relativas al bienestar animal.

No obstante, la regulación europea permite importar productos que contienen “residuos de pesticidas” prohibidos en la UE “si no suponen un riesgo para los consumidores”. Ante la preocupación del sector y de la sociedad civil, la Comisión ha prometido cambios legislativos para impedir que “los pesticidas más peligrosos prohibidos en la UE por motivos sanitarios o medioambientales” entren en la UE en productos importados. También creará un equipo especial para aumentar los controles a las importaciones.

¿Por qué ha generado rechazo?

El sector agrario europeo teme la entrada de productos sudamericanos más baratos que les hagan competencia. En un contexto de dificultades, el sector agrario catalán advierte de que el acuerdo UE–Mercosur puede tener un efecto “devastador” y reclama “cláusulas espejo”; es decir, que los bienes importados se produzcan exactamente bajo los mismos estándares que se aplican a los productos de la UE. Los agricultores también critican los recortes previstos en la Política Agraria Común (PAC) y piden más ayudas públicas.

Desde el ecologismo se critica el impacto medioambiental del nuevo pacto comercial entre la UE y el Mercosur porque consideran que puede afectar a la selva amazónica, facilitar la importación de productos contaminantes y poner en peligro los esfuerzos globales contra el cambio climático. La Confederación Europea de Sindicatos (CES) ha alertado de la “competencia desleal” con “consecuencias negativas” sobre la subsistencia, los salarios, las condiciones laborales y el empleo de los trabajadores en sectores clave de la economía de la UE.

Concesiones hasta última hora al sector

Para calmar el malestar de agricultores y ganaderos, Bruselas ha introducido cambios en el acuerdo hasta el último momento e incluso ha prometido más ayudas europeas al sector.

Por un lado, el acuerdo busca contrarrestar la apertura del mercado europeo con limitaciones a la importación de productos “sensibles” para los europeos, como la carne de vacuno, el etanol, la carne de cerdo, la miel, el azúcar o las aves de corral. Por ejemplo, la UE permitirá la importación de una cuota de 180.000 toneladas de aves de corral sin aranceles y de 99.000 toneladas de carne de vacuno con un arancel del 7,5%.

Además, Bruselas introdujo en diciembre cláusulas de salvaguardia para proteger al sector agroalimentario ante el posible impacto negativo del aumento de importaciones desde el Mercosur. En concreto, implican que la Comisión Europea podrá abrir una investigación cuando detecte “perturbaciones” en el precio o el volumen de importaciones de productos definidos como “sensibles”, como la carne de vacuno, el pollo, los huevos o el azúcar.

Bruselas podrá iniciar una investigación si el precio de las importaciones es un 5% inferior al producto europeo equivalente, si se detecta un aumento de al menos el 5% en el volumen de importaciones sensibles respecto a la media de los tres años anteriores o si el precio de las importaciones cae un 5%. Estas nuevas cifras sustituyen a los límites anteriores, que fijaban el inicio de una investigación cuando las diferencias de precios o volúmenes superaban el 8%.

Aun así, Francia, Italia y Polonia se oponían al pacto, impidiendo una mayoría cualificada suficiente para autorizar la firma del Mercosur. Por ello, Von der Leyen puso sobre la mesa más fondos para el sector —45.000 millones de euros en fondos anticipados de la PAC—, logrando el apoyo del Gobierno italiano y desbloqueando la firma del polémico acuerdo comercial.

Proceso de ratificación

El Consejo de la UE autorizó el viernes pasado la firma de dos textos: el Acuerdo de Asociación UE-Mercosur y el acuerdo comercial provisional. Una vez firmados por la UE y los países del Mercosur, el Parlamento Europeo deberá dar su consentimiento a la conclusión formal de ambos acuerdos.

Los tratados de la UE permiten al Consejo, a propuesta de la Comisión, autorizar la aplicación provisional del acuerdo comercial “si es necesario”. Desde Bruselas aseguran que intentarán obtener igualmente el aval de la Eurocámara.

En la rueda de prensa del lunes, el portavoz de la Comisión Europea, Olof Gill, afirmó que “la idea es tener las mayorías necesarias dentro del Parlamento Europeo” para lograr “el apoyo más amplio posible” al Mercosur, teniendo en cuenta la importancia “histórica” del pacto comercial.

La Eurocámara calcula que el acuerdo provisional se someterá a votación en el pleno de abril o mayo, tras el proceso parlamentario habitual, y si “no hay un obstáculo insalvable”, como un recurso ante el Tribunal de Justicia de la UE. Una mayoría de 431 eurodiputados aprobó las salvaguardas que permitieron finalizar el acuerdo del Mercosur, pero agricultores y grupos ecologistas presionan a los eurodiputados para que se desmarquen del polémico pacto.

Ante el riesgo de que el Parlamento Europeo obstaculice la aplicación del Mercosur, el ejecutivo comunitario no ha descartado por ahora sortear la cámara y aún tiene la opción de pedir al Consejo de la UE, donde se sientan los Estados, que dé luz verde a la aplicación provisional sin esperar a la Eurocámara.

La entrada en vigor definitiva de todo el acuerdo de asociación con el Mercosur requiere la ratificación de los parlamentos de todos los Estados miembros de la UE, ya que va más allá de las competencias exclusivas de la UE en comercio. En el caso de España, el Congreso y el Senado deberán validar el texto.

Impacto en Catalunya

El acuerdo del Mercosur puede afectar hasta a 1.500 empresas catalanas que exportan regularmente a la región, estima el informe de Acció de 2024. Según este documento, Catalunya lidera las ventas a los países del Mercosur con el 27% del total de las exportaciones de España a la región y el 35% del número de empresas exportadoras.

Los sectores que más podrían beneficiarse del acuerdo son aquellos que actualmente soportan más aranceles: los componentes de automoción, la maquinaria y los productos químicos y farmacéuticos. De hecho, son los principales productos que Catalunya exporta al Mercosur. La eliminación de las barreras comerciales también podría generar nuevas oportunidades de negocio para exportar productos como los vehículos o el textil y la confección, que actualmente Catalunya no exporta de forma relevante a la región.

Actualmente, Catalunya importa principalmente del Mercosur soja, maíz, café y fruta, pero el acuerdo de libre comercio abriría la puerta a la entrada de otros productos que estos países producen de forma relevante, como el arroz, la carne de vacuno y de ave o el vino, entre otros.

Aunque el acuerdo limita la cantidad de entrada de productos agrícolas, la importación de la UE procedente del Mercosur aumentará la competencia y “puede perjudicar a aquellos productos agrícolas que Catalunya también exporta a la UE, como el arroz o el vino”, señala el informe. Además, la importación de carne de vacuno y de ave procedente del Mercosur puede actuar como producto sustitutivo de la carne de cerdo catalana; asimismo, por el efecto sustitución, una mayor importación de aceite de soja puede perjudicar la exportación catalana de aceite de oliva a la UE, advertía Acció en 2024.