Categoría
Nàstic
Antetítulo
Fútbol
Título
El Nàstic está KO: un equipo sin alma que enciende todas las alarmas
Subtítulo
Acaba la primera vuelta y el equipo queda tres puntos por encima del descenso, a cinco del 'play-off' y hasta a trece del liderato
Autores
Vicente M. Izquierdo
Redactor

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Marcos Baselga, con la cabeza baja durante el partido del domingo  ante el Terueo, junto a Cedric, de rodillas sobre el verde.
Marcos Baselga, con la cabeza baja durante el partido del domingo ante el Terueo, junto a Cedric, de rodillas sobre el verde.
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Pasadas las 14.15 horas de este domingo, el colegiado pitaba el final del partido. Un Nàstic de Tarragona-Teruel accidentado por culpa de las lesiones de los locales y que se alargó más de la cuenta. Pues bien, fueron más de dos horas y cuarto de auténtico calvario para los socios y aficionados del Nàstic de Tarragona, acostumbrados con demasiada frecuencia a llevarse chasco tras chasco esta temporada.

El resultado, 0-1, fue malo, nefasto, pero no fue lo peor. Lo que realmente escuece es que el Nàstic se ha convertido en un equipo sin alma. Es inconcebible que un grupo de jugadores que ha sido confeccionado para pelear por la primera plaza no sea capaz ni de disparar a portería, ni de competir como se debe, ni de dar la vuelta a un partido contra un equipo que jugó una hora con un hombre menos.

Han pasado suficientes semanas, concretamente una vuelta entera, para poder encender todas las alarmas y pensar en qué se ha podido equivocar tanto el club para que, con 19 partidos disputados, uno de los teóricos principales candidatos al ascenso de la categoría se encuentre a tres puntos del descenso, hasta a cinco del play-off de ascenso y a unos ya inasumibles trece de la primera plaza, la que te asciende directamente a Segunda División A. Envidia sana de un Sabadell que, haciendo bien las cosas, ha sido capaz de finalizar la primera vuelta líder, brillando con su juego, con su entrega y con sus ganas de ganar y de competir. Otro vecino del Nàstic, también recién ascendido, es quinto. Hablamos de un Europa que también encandila y que no descarta aspirar a todo.

Volvamos a lo que nos ocupa. Este Nàstic no sabe competir. Ha conseguido cabrear a muchos aficionados y que muchos otros hayan cambiado este sentimiento por una indiferencia que hiela, que duele y que puede ser muy peligrosa dependiendo de cómo se desarrolle el resto de la temporada. Hay tiempo para cambiarlo todo, pero mucho debe transformarse este equipo para estar en condiciones de pelear por el ascenso. No quedar entre los cinco primeros resultaría un fracaso desastroso que el club que preside Lluís Fàbregas no se puede permitir. No pelear por el ascenso hasta el final sería un suplicio tanto para los que van al campo como para los que mandan, por todo el tiempo y dinero invertido para conseguir, de una vez por todas, que el Nàstic regrese a la profesionalidad.

Los motivos

¿Por qué el Nàstic ha llegado a este punto? Haber ganado únicamente siete partidos de los diecinueve y ser el equipo más goleado del grupo segundo de Primera RFEF no es una casualidad. Por un lado, se cambió de entrenador. Luis César no funcionaba. Eso era evidente. Además, se confeccionó una plantilla hecha para él, para su forma de jugar, que ahora parece que tampoco es la adecuada. Ahí viene el segundo de los problemas: la plantilla no da para más. Punto. 

Por mucho que le queramos dar vueltas, estos jugadores han demostrado que no están capacitados para luchar para cumplir con los objetivos para los que se les contrató. Sí que es cierto que esta plantilla cuenta con jugadores que lo intentan, que se dejan la piel y que día tras día quieren superarse, pero al final, la ola se los lleva por delante. Los excelentes pasan a ser buenos jugadores, los buenos, regulares, y los regulares, se salen del mapa. Tanto, que no hay cola de equipos para contratarlos.

La propia plantilla pide fichajes

Y siguiendo con la plantilla, son los propios jugadores quienes piden caras nuevas. En otras palabras, piensan que compañeros no están capacitados para luchar por el objetivo. No lo dice el que escribe estas líneas, sino que son los propios futbolistas del Nàstic quienes han levantado la voz. Recientemente, fue Dani Rebollo. «El equipo siempre se lo deja todo en el campo y creo que el club debe tomar decisiones en el mercado que considero importantes», dijo el meta tras la derrota en Torremolinos de principios de año. Duro, muy duro, pero mensaje claro para la dirección deportiva y para el Consejo de Administración. 

Este domingo, el capitán, Óscar Sanz, reconoció que «seguro que vendrá gente a ayudarnos». De una forma u otra, todos piden caras nuevas. Pero nadie quiere salir...