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La reforma horaria continúa estancada en Bruselas a pesar de los intentos del Gobierno español por reabrir el debate el pasado otoño. A raíz de la presión de España, la Comisión Europea se comprometió a elaborar un nuevo estudio sobre el cambio horario, pero no prevé publicarlo hasta finales de año.
Anna-Kaisa Itkonen, portavoz del ejecutivo comunitario, aseguró el jueves que un acuerdo “todavía es posible”, pero fuentes diplomáticas admiten que los gobiernos no lo abordarán hasta que Bruselas presente el estudio.
Este sábado por la noche habrá que adelantar el reloj una hora para adoptar el horario de verano y deberá cambiarse a la inversa el próximo otoño, ya que no hay señales de que la reforma avance por el momento debido a la falta de consenso.
El cambio de hora es una práctica que se introdujo en Europa para ahorrar energía durante la Primera Guerra Mundial y muchos países la recuperaron en los años 70. La UE empezó a legislar al respecto en 1980 con el objetivo de armonizar los cambios horarios dentro del mercado único europeo.
Por ahora, sigue vigente la directiva sobre el horario de verano, que obliga a los Estados miembros a cambiar al horario de verano el último domingo de marzo y a volver al horario de invierno el último domingo de octubre. Los Estados sí son libres de elegir en qué zona horaria quieren estar. España se encuentra en la hora de Europa central (CET), como Francia y Alemania, mientras que Portugal está en la hora de Europa occidental (WET).
España reclama acabar con el cambio de hora
La última vez que hubo que cambiar la hora, el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, reactivó el debate reclamando poner fin a este sistema. “Ya no tiene sentido. Apenas ayuda a ahorrar energía y tiene un impacto negativo en la salud y la vida de la gente”, argumentó.
El Ejecutivo español defiende su petición con tres argumentos: el apoyo mayoritario de la ciudadanía europea y española (66% de los españoles), la ausencia de evidencia científica que demuestre que esta práctica genera un ahorro energético sustancial en la actualidad, y las consecuencias negativas que tiene para la salud y el bienestar de millones de personas.
En su carta a Bruselas el pasado otoño, Sánchez citaba un estudio que niega el ahorro energético del cambio de hora. Tres investigadores de la Universidad Carolina de Praga sostienen que los países más próximos al ecuador son los que menos energía ahorran.
En cualquier caso, afirman que “los efectos del horario de verano sobre el consumo de energía son demasiado pequeños como para justificar el cambio de hora bianual”, citando estudios recientes sobre la materia.
En el último año de su mandato como presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker propuso abolir el cambio de hora en la UE y mantener el horario de verano. El ejecutivo comunitario puso sobre la mesa la propuesta de una directiva para interrumpir los cambios estacionales de hora en septiembre de 2018.
Los dos colegisladores de la UE la han estudiado, pero solo el Parlamento Europeo se ha posicionado al respecto. En marzo de 2019, la Eurocámara adoptó su posición para abrir negociaciones con los Estados y se inclinaba por poner fin al cambio de hora estacional en la UE en 2021, aunque dando flexibilidad a los países para elegir si quieren mantenerse en horario de verano o de invierno. No obstante, pedía la creación de un “mecanismo de protección del mercado interior” para coordinar estas decisiones.
El Consejo de Transportes y Energía de la UE ha abordado en varias ocasiones la propuesta, pero no ha logrado consensuar la posición de los Estados para iniciar las negociaciones con el Parlamento Europeo. En Bruselas admiten que se trata de un expediente difícil de abordar por la complejidad del cambio.
En esta nueva legislatura, la Comisión Europea ha decidido retirar aquellas iniciativas legislativas que llevan más de cinco años sin prosperar, pero ha optado por mantener la propuesta de abolición del cambio de hora.
Al igual que España, los eurodiputados pidieron a la Comisión Europea y a la presidencia del Consejo que se retomen las conversaciones para superar “los obstáculos que impiden avanzar en la tramitación legislativa del dossier”.
A finales de octubre, el comisario de Energía y Vivienda, Dan Jørgensen, aseguró que elaborarían un nuevo informe sobre la reforma horaria. El comisario admitía que la propuesta “no está en lo más alto” de la agenda política de la UE, pero recordaba que “resuena en millones de ciudadanos europeos”.
“Nuestro objetivo sigue siendo buscar el consenso entre los Estados miembros en este contexto”, afirmó Jørgensen, subrayando que mientras no se tome una decisión sobre el tema, el cambio de hora se mantendrá.
Según fuentes diplomáticas, la Comisión Europea presentó el pasado lunes un documento con un “mapa” de opciones para implementar la reforma. Más de diez escenarios que combinan el horario de verano y el de invierno con otras modificaciones relativas a las zonas horarias.
Sin embargo, señalan que este documento “no es concluyente”, por lo que los Estados no tienen previsto volver a tratar la reforma horaria “hasta que la Comisión Europea presente el estudio final”.