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Carmen Laforet vuelve al Premio Nadal 82 años después de haberlo ganado. No deja de ser paradójico que la primera vencedora regrese en forma de personaje en la novela del último ganador del galardón, David Uclés, La ciudad de las luces muertas, que se sitúa en la posguerra, el mismo periodo histórico que la de Laforet.
David Uclés es escritor, dibujante, traductor y músico. En Santiago de Compostela tocaba en la calle el acordeón, el arpa y la guitarra, como explicó en una conversación con el Diari de Tarragona. «Tocaba en la calle y con esto me pagaba el alquiler, la comida... Como cualquier otro, con sus rutinas, con sus cosas mejores y peores. Era muy cansado, también. Es difícil, tienes que mantener siempre la voz perfecta, hace frío, llueve y la moral te baja porque no ganas tanto. Después tienes que ir a un bar a cambiar las monedas para poder pasarlo a un banco, un rollo. Pero es muy bonito también ponerle música a las calles», comentaba.
Moral no le falta a este autor de 35 años nacido en Úbeda, Jaén –cumplirá los 36 el próximo 21 de este mes–. Ni moral ni tenacidad. Invirtió 15 años en la novela que lo ha catapultado, La península de las casas vacías, y aguantó todos los portazos habidos y por haber hasta que la editorial Siruela creyó en su relato. En varias ocasiones pensó en tirar la toalla, pero no lo hizo. «La última, un año antes de encontrar a Siruela, me dije que era el último intento. Si no, no la iba a tirar a la papelera, pero la iba a meter en un cajón. Y hubiera hecho otra cosa. Puedo arremangarme, trabajar en un bar o lo que haga falta». El tiempo le dio la razón. El tiempo y el trabajo bien hecho. Aquella tercera novela –tras El llanto del león y Emilio y Octubre– es un relato total sobre la Guerra Civil española, en clave de realismo mágico. Ahora, de nuevo Uclés ha echado mano de ese realismo mágico para vestir la novela ganadora del último Nadal, La ciudad de las luces muertas, una «carta de amor a Barcelona».
En ella, en una Ciudad Condal oscura y fantasmal, concita el jienense a muchos de sus admirados referentes. Así, además de la autora de Nada, se colarán entre sus páginas Montserrat Roig y Mercè Rodoreda. También aparecerán Fernando el Católico, Antoni Gaudí, Ana María Matute, Simone Weil, Freddie Mercury, Roberto Bolaño o Santiago Ramón y Cajal, Gabriel García Márquez y Carlos Fuentes, quienes intentarán que Mario Vargas Llosa no se opere el corazón para colocarlo en el lado derecho de su cuerpo. Uclés, asimismo, también hace un guiño de un instante a Rosalía. Todos ellos harán lo imposible para devolver la luz a Barcelona, inmersa en un apagón. Es precisamente una joven Laforet quien parece haber provocado la inmensa negrura, aunque nadie sabe qué ha ocurrido realmente.
Uclés plantea una mezcla de tiempos y épocas muy propia de su universo narrativo donde aparecen y desaparecen edificios, algunos surgidos del futuro y donde un fotógrafo llamado Julio Cortázar mostrará con su cámara todo lo que aún falta por suceder.
Sin embargo, contrario a lo que se pueda pensar, el apagón que todo el mundo tiene en mente no tuvo nada que ver con el relato. Uclés contó que inició la escritura de La ciudad de las luces muertas hace cinco años, tras ganar una beca Montserrat Roig. Además de su devoción por Barcelona, el escritor asegura que ha descubierto la literatura catalana, de la que ya conocía a algunos autores, como Rodoreda, su escritora favorita del siglo XX, prendado de La mort i la primavera. «Me encantaría que el resto de la península pudiera redescubrir a estos autores», manifestó a la agencia EFE.
Parábolas y alegorías
En cuanto al realismo mágico, poco frecuente por estos lares, Uclés comentó al Diari que no es exclusivo de Latinoamérica. «Está en Alemania, Polonia, Francia, Turquía, en la India. Es decir, la Biblia casi es realismo mágico. Es narrar una historia que tiene un trasfondo real, pero de una forma onírica para que mediante esas parábolas o alegorías, el lector comprenda algo de una forma más instantánea. Eso se ha hecho siempre, no lo inventó García Márquez. Decir que lo inventó él es como decir que Picasso inventó el color». Uclés defiende que cada lector investigue, que «no sepa si está ante una descripción ficticia o realista, que sea el relato el que le cause esa duda». Y si lo podía hacer en La península de las casas vacías, lo podrá repetir en La ciudad de las luces muertas, una novela más onírica, más surrealista y más exagerada. De hecho, la ganadora del Nadal tiene «varios finales cerrados», por lo que cada uno podrá acogerse a «aquella alegoría que más le encaje o a todas».
Uclés presentó su novela bajo el seudónimo de Oriol Arce y el título provisional Ruge otro día estival. La obra final, La ciudad de las luces muertas, llegará a las librerías el 4 de febrero bajo el sello de Destino. No obstante, el autor precisó que continuará haciendo promoción de La península de las casas vacías con Siruela, que «son mi familia».
A esta edición del Nadal se presentaron 1.207 obras de las que solo cinco pasaron a la final. Las otras cuatro finalistas fueron Edoardo C, de Alba Ramírez Roeznillo; El agente de África, de Marius de Montenoir (seudónimo); Las urracas, de Paula Gil y La Musique, de Clara Schumann (seudónimo). En cuanto al jurado, lo han integrado los escritores Víctor del Árbol, Inés Martín Rodrigo y Care Santos; el antropólogo Juan Luis Arsuaga y el editor de Destino, Emili Rosales.
Uclés toma el relevo de Jorge Fernández Díaz, periodista y escritor argentino, quien se alzó con el galardón en 2025 con El secreto de Marcial.
Si tenía previsto, como comentó a la agencia EFE el pasado noviembre, antes de pasar por quirófano a causa de una dolencia cardíaca, encerrarse en una cabaña tres o cuatro meses para preparar un disco y, en enero de 2027, vivir en Praga, donde nadie le conoce, para poder escribir de nuevo tras un 2025 intenso de promoción, parece difícil que lo pueda llevar a cabo al memos a corto plazo tras este último galardón. Con él pasa a pertenecer al club de los grandes nombres como Laforet y Matute, Miguel Delibes, Carmen Martín Gaite, Francisco Umbral, Manuel Vicent o Álvaro Pombo.
