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Tarragona ha vivido una madrugada gélida en la que casi todo el territorio catalán ha estado bajo cero, con temperaturas mínimas que han rozado los -10 ºC en algunas valles del Pirineo y alrededor de -5 ºC en amplias zonas del interior.
En el Camp de Tarragona, los municipios de Prades (Baix Camp) y Ulldemolins (Priorat) han registrado valores históricos: -12,5 ºC en Prades y -7,5 ºC en Ulldemolins, siendo estas las mínimas más bajas medidas en años —desde 2017 en el caso de Ulldemolins—. También en La Granadella (Garrigues) se alcanzaron los -8,9 ºC, la temperatura más baja desde diciembre de 2005.
La ciudad de Tarragona no ha sido ajena al frío. En el Complex Educatiu se han registrado -2,6 ºC, la cifra más baja desde febrero de 2018, dejando claras las dificultades para comenzar la jornada sin un abrigo adecuado.
En las comarcas del interior, como Osona y la Cerdanya, los termómetros también han marcado cifras extremas: Das ha llegado a -12,7 ºC y Espinelves a -3 ºC a primera hora, con heladas generalizadas que tiñen de blanco los paisajes.
Vecinos como Sara han comentado con humor que “los Reyes sabían que haría frío y me han traído un gorro”, recordando que, pese a la festividad, la protección contra el frío ha sido imprescindible.
El Servei Meteorològic de Catalunya (Meteocat) alerta de que estas bajas temperaturas podrían mantenerse durante las próximas horas, por lo que se recomienda precaución en las zonas más expuestas, especialmente en las carreteras de montaña.