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El número de fallecidos por el accidente ferroviario ocurrido el domingo en Adamuz (Córdoba) ha ascendido a 41 personas, según el último balance oficial ofrecido por el Ministerio del Interior y la Junta de Andalucía, que continúa la labor de rescate y atención a las víctimas este martes 20 de enero.
Además, continúan 39 heridos ingresados en hospitales, de los que 13 -uno de ellos menor de edad- están en la Unidad de Cuidados Intensivos (UCI)
El siniestro se produjo en torno a las 19:40 horas del domingo 18 de enero, cuando el tren de alta velocidad Iryo 6189, procedente de Málaga con destino Madrid-Puerta de Atocha, descarriló sus últimos vagones en un tramo recto de vía recientemente renovado y se cruzó en la vía contigua, por la que circulaba el tren Alvia 2384 de Renfe con destino Huelva. La invasión de la vía causó la colisión entre ambos convoyes, lo que ha provocado la gravedad de las consecuencias.
Las labores de auxilio se prolongaron durante toda la noche y este lunes, con participación de bomberos, Guardia Civil, servicios sanitarios y equipos especializados. Más de 150 personas han resultado heridas, entre ellas decenas que permanecen hospitalizadas, varias en estado grave y una docena en Unidades de Cuidados Intensivos.
El presidente de la operadora Iryo, Carlos Bertomeu, calificó el accidente como “raro y extraño”, subrayando que el choque no se produjo en una curva —lugar usual de este tipo de siniestros— sino en recta, y transmitió su pésame a las familias de las víctimas.
El maquinista del tren Alvia de Renfe figura entre los fallecidos, junto a pasajeros de ambos trenes, según han confirmado diversas fuentes.
La magnitud del accidente ha llevado al Gobierno de España a decretar tres días de luto oficial, en los que se suspenden actos institucionales y ondearán banderas a media asta como muestra de respeto. El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, se desplazó al lugar y anunció que las autoridades actuarán “con total transparencia” para esclarecer lo sucedido.
En Adamuz y sus inmediaciones se han desplegado dispositivos sanitarios y logísticos, incluyendo unidades de cuidados críticos, UVI móviles y un hospital de campaña para atender a heridos y familiares. El alcalde de Adamuz ha coordinado la asistencia en el terreno, mientras los equipos siguen trabajando para localizar cuerpos entre los vagones siniestrados, algunos de los cuales quedaron en zonas de difícil acceso tras caer por un talud.
El accidente de Adamuz se considera uno de los más graves de la historia reciente del ferrocarril en España, solo por detrás de siniestros como el de Santiago de Compostela en 2013. Las autoridades han confirmado que la investigación sobre las causas continúa abierta y que se están analizando todos los factores posibles, incluidas posibles condiciones de vía o fallos técnicos.