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Redactor de Tarragona y Esports
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Encontrar un piso de alquiler en Tarragona se ha convertido en una auténtica carrera contrarreloj. El reloj empieza a correr en el mismo instante en que un anuncio aparece en un portal inmobiliario y, en muchos casos, se detiene antes de que acabe el día. Según los datos del segundo trimestre de 2025, más del 15% de las viviendas en alquiler de la provincia desaparecen del mercado en menos de 24 horas, una proporción que sitúa a Tarragona entre los territorios con mayor presión de demanda de España.
La cifra casi duplica la media estatal, que se mantiene en el 8%, y coloca a la provincia por encima de otras zonas tensionadas como Barcelona o Girona (14%). Solo Teruel y Guadalajara presentan un porcentaje mayor, con un 20% y un 16% de los pisos alquilados en menos de un día, según Idealista. El resultado es un mercado extremadamente rápido, en el que la capacidad de elección se reduce al mínimo y en el que la urgencia se ha convertido en norma.
Esta presión se refleja también en los precios. El coste del alquiler anunciado en la demarcación ha alcanzado un pico (10,1 euros por metro cuadrado) inédito desde 2007, primer año con datos disponibles. Según la Generalitat, la media de lo que se paga en los contratos actuales es de 596 euros, una cifra a la que nunca se había llegado, al menos desde 2005.
El director de la Cátedra UNESCO d'Habitatge de la Universitat Rovira i Virgili, Héctor Simón, advierte de que el problema es estructural: "Para absorber el crecimiento de la población es imprescindible aumentar la oferta disponible de vivienda, que hoy es claramente insuficiente. Si no se hace, en el contexto actual se empuja a muchas familias hacia formas de tenencia cada vez más precarias".
Esa precarización ya se refleja en el arrendamiento de habitaciones y soluciones temporales que se cronifican: «Se normalizan porque no hay alternativas reales», sentencian desde la Càtedra.