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Redactor de Tarragona y Esports
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La Bona Gent de Tarragona vuelve, año tras año, a rescatar motivos para el orgullo colectivo. En esta décima edición, lo hace con veinte más. Veinte razones añadidas para poner nombre y rostro a personas inconformistas, comprometidas, que no se limitan a observar la realidad, sino que la empujan, la transforman y la mejoran. Personas que trabajan para hacer del mundo un lugar más habitable, y que lo hacen, además, con acento tarraconense.
Así lo recordó este jueves el consejero delegado del Diari, Santiago Batchilleria, ante los más de 500 asistentes que llenaron el Palau Firal i de Congressos de Tarragona durante la gala: "Hace diez años, tuvimos una idea sencilla, pero poderosa: identificar y homenajear a aquellas personas y entidades que hacen cosas buenas en Tarragona y en les Terres de l’Ebre. Diez años después, esta idea se ha convertido en una tradición que reivindica la virtud más humana de todas: la bondad".
Ese espíritu de reconocimiento va acompañado, además, de un compromiso solidario que refuerza el sentido colectivo del proyecto: La Fundació La Caixa dona un euro a la Fundació La Muntanyeta por cada cien votos emitidos. Unos votos que este año han alcanzado una cifra récord: 364.280. La entrega del cheque, valorado en 3.643 euros, la escenificaron la directora de CaixaForum Tarragona, Glòria Olivé, y el presidente de La Muntanyeta, Francesc Tarragona.
"Eso es precisamente la Bona Gent, una cadena de solidaridad que multiplica el bien común", valoró Batchilleria, quien agradeció a las entidades implicadas, a los patrocinadores y al Ajuntament de Tarragona por acoger una gala que regresó a la ciudad tras hacer parada en Reus en 2024 y en Salou en 2025.
Así pues, el anfitrión este año era el alcalde Rubén Viñuales, que quiso subrayar el significado profundo de la velada: "El Palau no acoge hoy solo una gala: acoge historias de vida, gestos cotidianos, manos que ayudan, miradas que acompañan y personas que ponen a los demás en el centro". "Hoy este espacio se llena de lo mejor que tiene Tarragona: su gente", remarcó.
Esa gente que "desde el anonimato o desde el trabajo constante –expresó Viñuales–, hacen posible que nadie se sienta solo, que muchas realidades difíciles sean un poco más ligeras y que la ciudad sea más humana".
Ese pulso humano atravesó toda la gala, marcada por la emoción, el reconocimiento y el aplauso compartido, en una sucesión de historias que confirmaron que el bien común se construye a base de gestos constantes y compromisos duraderos. También cuando los periodistas Norián Muñoz y Francesc Joan entrevistaron a Emma Pope, alumna del Martí i Franquès, y a Asier y Hugo Estébanez.
La primera explicó que no se esperaba que esa actividad de Lengua Castellana y Literatura llegase tan lejos y afirmó que le ha dado la oportunidad de habituarse a leer el periódico. Los hermanos manifestaron lo claros que tienen sus objetivos en el ámbito deportivo: ser jugadores profesionales de pádel. El talento lo tienen, y mucho.
Lo demostraron cuando el conductor del acto, Marc C. Griso, sacó cuatro palas y bolas para ponerse a pelotear. Él hizo pareja con Francesc Joan. Se defendieron ante los campeones. También se animaron el alcalde Viñuales y el conseller de Esports de la Generalitat, Berni Álvarez.
El cierre del acto corrió a cargo del propio Álvarez, que también elevó el alcance social de la iniciativa: "Es orgullo de territorio; en Tarragona hay gente con mucho talento y necesitamos reivindicarlos más". "Este tipo de iniciativas demuestran el potencial del territorio, que es uno de los motores sociales y económicos de la Catalunya actual", argumentó el conseller, quien destacó el papel de un Departament d'Esports de nueva creación: "Nos hemos dado cuenta de que el deporte es una parte importante de nuestra vida".
La velada concluyó con un cóctel que sirvió para prolongar el encuentro y la celebración de una Tarragona que se reconoce, se cuida y se reivindica a través de su gente.