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Redactora de Costa
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«Es como estar en Venecia. El agua del mar se junta con la acumulación de lluvia, las calles se inundan y quedamos aislados», lamenta J. S., vecina de la pequeña urbanización Riviera de Miami Platja. El temporal de este 20 de enero ha generado otro episodio, «el enésimo», dice, de una situación que tiene a quienes viven en la zona «muy cansados». «Cuando hay una alerta, ya todos sabemos que debemos aparcar los coches en alto y esperar que no pase nada», precisa la propietaria de una de las viviendas de esta área residencial que agrupa unas decenas de casas y un edificio de apartamentos. A veces, «el agua ha llegado a entrar en los chalés». «Le hemos pedido mil veces al Ayuntamiento que le ponga solución, pero no lo logramos», añade.
Con el temporal, el mar se ha comido un tramo de playa y el agua ha conectado con la que ya estaba estancada por las precipitaciones. «Quedamos casi incomunicados», dice la vecina, que señala que, habitualmente, ante casos así, dos túneles de la avenida Mare Nostrum que dan acceso a la urbanización Riviera tienen dificultades y las calles Neptú y Àmfora se ven perjudicadas. Se queja de que allí «no hay sistema de desagüe» y que, además, el agua de los Masos d'en Blader cae hacia abajo y agrava el problema.
Los vecinos han registrado, con fecha de este mismo 20 de enero, una instancia en el Ayuntamiento de Mont-roig del Camp. En el documento, piden al consistorio que «active el protocolo o haga alguna cosa». Y solicitan, también, una reunión con el concejal de urbanismo y con el arquitecto técnico. «Con el cambio climático, esto es cada vez más frecuente y necesitamos una solución definitiva. No puede ser que tengamos que estar temiendo cada vez que hay una alerta», concluye la vecina.